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El sentido de la vida
De alguna forma surgió la vida en la Tierra. No tiene mucho sentido creer que en el universo ese acontecimiento sólo ha tenido lugar aquí.
Cuando el río suena, piedras trae: si casi todas las religiones creen que en la existencia del espíritu, es mejor darlo por un hecho. Entonces, de alguna manera también las almas surgieron en la Tierra.
La evolución debe ser una teoría correcta, dadas tantas pruebas paleontológicas. Entonces si los seres vivos han evolucionado, ¿por qué no pueden evolucionar las almas?
Asumiendo lo anterior como verdadero, se puede decir que en la Tierra surgieron los seres vivos y las almas simultáneamente y que ambos han venido evolucionando desde entonces. Si los seres vivos más evolucionados son los humanos, entonces sus almas asociadas deben ser las más evolucionadas. Los seres vivos más evolucionados son los más adaptables. ¿A qué se adaptan las almas? ¿De qué forma evolucionan?
Esta hipótesis plantea que la evolución terrenal tiene el único propósito de brindarle al alma un cuerpo vivo capaz de proporcionarle la oportunidad de evolucionar espiritualmente un poco más. Dicho proceso se basa en la recopilación máxima posible de todo tipo de conocimiento. Eso incluye las múltiples inteligencias desarrolladas mediante el ejercicio de la razón y las vivencias.
Las vivencias nutren el alma de forma que le dan la posibilidad de comprender diversos sentimientos a través de experiencias.
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